sábado, 24 de diciembre de 2011

detalles

Una preposición puede cambiarlo todo, así como el modo en que apoyás tu brazo sobre mi hombro, o la forma en la que me decís que tengo comida en el labio. De los pies a la cabeza, desde nunca hasta siempre: no me gusta que me digas que te reís conmigo y no de mí; porque en el fondo sé que te causa gracia cómo pronuncio las eses y los nombres en inglés (dale, no es lo mismo “yanis yoplin” que “tchanis tchoplin”). Sé que no podés evitar las carcajadas cuando bailo en bombacha sobre la cama, ni cuando me golpeo la cabeza contra el techo de tan alto que salto. Aunque no te enteres, te escucho cuando te reís de cómo camino y mucho más de cómo corro. ¿Y tan gracioso es verme llorar con las mismas escenas de la película que vi sesenta y cinco veces desde que la tengo en dvd? Pero lo más fatídico del asunto es ver asomar tus dientes y escuchar tu “ja-ja-ja” cuando entre tanto "bla-bla" de mi discurso imaginario, emerge la palabra plena y digo que me voy sin vos y no con vos. Y no es un detalle.

viernes, 23 de diciembre de 2011

flore (siendo)

Coqueteo con los límites del padecer que fomentan espacios singulares del renacer : muero al ver las sombras de mis miedos reflejadas en los cantos de mis frustraciones; revivo al sentir el aroma de mis fortalezas en la insistencia de mi deseo al que  -enhorabuena-  no tengo el valor de ceder.


lunes, 12 de diciembre de 2011

I will survive

El concierto de tu risa me aturde y me eriza, porque en cualquier lugar te escucho lejanamente cercano. Me voy yo, siempre yo, y vos te quedás agarrado de las mismas ramas, del mismo árbol añejo al que siempre intentan -pero al que es imposible- derribar. Vuelvo sobre mis pasos –soy yo- a veces sin darme cuenta, hasta que me abofetea la afilada realidad. Sangrando huyo, salgo corriendo sorteando los charcos pantanosos de la memoria, del dolor que me provoca recordar. Porque en mi recuerdo hay risas y sonrisas, pero tapando llantos profundamente desgarradores que intento mantener bajo vieja tierra sin remover. Y así me voy, otra vez yo, aturdida por los espasmos del susto, del llanto y entonces te canto –mi encanto- que ya no volveré, que te olvidaré, que sobreviviré.




viernes, 9 de diciembre de 2011

No valores lo más valorado
No esperes nada de alguien que nunca te ha dado
No te pongas de pie para no estar sentado

No insistas entrar a donde nunca te dejaron pasar
No veas lo que no te quieren mostrar
No te esfuerces por disfrutar

No inventes el mundo que los demás quieran
No creas en las increíbles creencias ajenas
No reclames la cura de penas

No aplaudas antes del último acorde
No te quedes siempre conforme
No intentes permanecer en el borde

No vayas a los lugares que te lleven los vientos
No dejes de jugar con tus propios sentimientos
No creas que nunca derribarán tus cimientos

No digas lo que otros quieren oír
No te quedes simplemente para no partir
No sigas la "nueva moda" de huir

No te apures para alcanzar algo que no está
No ignores lo que te hace mal
No pienses lo que siempre pensaron que pensás

No sigas el camino que no elegiste
Y por sobretodo:
No hagas nada de todo lo que leíste.

sábado, 3 de diciembre de 2011

(entrando) a un mundo nuevo

- Bien, empecemos por lo primero, entonces - dijo él.
Y así, envolvió el cuello de ella con su mano izquierda, y lentamente la acercó hacia sí. Sus labios se encontraron y se perdieron en una danza, torpe al comienzo, pero muy suave y armónica poco después.
- No era tan difícil el asunto - dijo él.
- No, pero yo diría que es complicado - respondió ella. - Ahora me duele la panza, tengo náuseas y dolores de cabeza.
- Si, yo también -admitió él, cabizbajo. - ¿Y ahora qué? 
- Ahora nos separamos y esperamos a que todo pase.
- ¿Y después?
- Y después nos encontramos y, de nuevo, lo primero.
- ¿Y las náuseas, la panza, la cabeza...?
- Que vengan... Todo pasa.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

prohibiciones

Sr. Lector,

Está terminantemente prohibido:

- Planchar la ropa
- Peinarse y/o cepillarse el cabello
- Comer la mitad de un alfajor

Disculpe las molestias ocasionadas.

martes, 1 de noviembre de 2011

cualquiera

Un día
lloverán los versos
las flores crecerán del sol
y los patos entregarán las cartas de amor

Un día
caminaremos sin piernas
las luces serán luciérnagas
y dormiremos cómodos en las hierbas

Un día
abriremos la piel
fumaremos la miel
y masticaremos papel

Y ese día
-por suerte-
será un día
cualquiera.

miércoles, 26 de octubre de 2011

esto también pasará

Como la lluvia
Como la fiebre
Como la hora
Como la resaca
Como la disfonía
Como el paisaje
Como el sueño
Como el colectivo
Como el viento
Como el invierno
Como el agua del río
Como las estrellas fugaces
Como las risas
Como las páginas
Como las lágrimas
Como esta canción
Esto también pasará.


martes, 25 de octubre de 2011

es tan frágil depender de todo

El día de las armas
desfilaremos desnudos 
para que las balas nos rocen la piel
y así sintamos
la vulnerabilidad que nos atraviesa
y nos hace ser(eshumanos).



martes, 18 de octubre de 2011

fin del mundo

Hace meses que vivo acá -tal vez años- pero todavía no logré reunir las pistas suficientes para saber cómo llegué. No puedo basarme en recuerdos anteriores a los de mi llegada: a pesar de mi intento desesperado no puedo traer a mi mente ningún tipo de evocación del pasado. Estoy vacía de pretérito, pero también de futuro, y fundamentalmente vacía de mí. Siempre imaginé que así sería la muerte, pero supongo que muerta no estoy, de otro modo no estaría contándoles esto. 
Este lugar, en el que aterricé sin previo ni posterior aviso, es oscuro y pequeño, y debe ser que me acostumbré a él o que me volví sombría y chiquita, porque no me molesta en lo más mínimo ni la oscuridad ni la falta de espacio. Veo, o más bien siento, los ángulos de mis límites espaciales, es mi propio cuerpo el que me contiene y me aplasta a la vez.  Hace frío aunque no es invierno (hasta me atrevería a decir que aquí no hay estaciones), pero no tengo más que mi propia piel para abrigarme. No puedo hablar, lo que se dice hablar, con todos los requerimientos físicos que este acto conlleva, pero de algún modo las palabras salen de mí y retumban en estas cuatro paredes que ahora habito. El tiempo no se marca, no es posible distinguir entre un ayer y un hoy, entre un antes y un después. No hay día, no hay noche. Es todo un mismo tiempo infinito, continuo e indivisible. Soy lo que soy, ahora, y creo que para siempre, o no lo sé, de verdad.
Es así que todo esto que les cuento no tiene más que un propósito descriptivo, no tengo intenciones –ni ilusiones- de variar mi condición actual. Por eso hablo o pienso o lo que sea que esté haciendo, y lo seguiré haciendo hasta que se terminen mis palabras o hasta que diga tanto que me ahogue en mi inútil discurso. O tal vez todo esto se acabe el día en que estas cuatro paredes exploten y me vea dispersada en el universo, y sean ustedes mismos los que hablen por mí.