miércoles, 9 de noviembre de 2011

prohibiciones

Sr. Lector,

Está terminantemente prohibido:

- Planchar la ropa
- Peinarse y/o cepillarse el cabello
- Comer la mitad de un alfajor

Disculpe las molestias ocasionadas.

martes, 1 de noviembre de 2011

cualquiera

Un día
lloverán los versos
las flores crecerán del sol
y los patos entregarán las cartas de amor

Un día
caminaremos sin piernas
las luces serán luciérnagas
y dormiremos cómodos en las hierbas

Un día
abriremos la piel
fumaremos la miel
y masticaremos papel

Y ese día
-por suerte-
será un día
cualquiera.

miércoles, 26 de octubre de 2011

esto también pasará

Como la lluvia
Como la fiebre
Como la hora
Como la resaca
Como la disfonía
Como el paisaje
Como el sueño
Como el colectivo
Como el viento
Como el invierno
Como el agua del río
Como las estrellas fugaces
Como las risas
Como las páginas
Como las lágrimas
Como esta canción
Esto también pasará.


martes, 25 de octubre de 2011

es tan frágil depender de todo

El día de las armas
desfilaremos desnudos 
para que las balas nos rocen la piel
y así sintamos
la vulnerabilidad que nos atraviesa
y nos hace ser(eshumanos).



martes, 18 de octubre de 2011

fin del mundo

Hace meses que vivo acá -tal vez años- pero todavía no logré reunir las pistas suficientes para saber cómo llegué. No puedo basarme en recuerdos anteriores a los de mi llegada: a pesar de mi intento desesperado no puedo traer a mi mente ningún tipo de evocación del pasado. Estoy vacía de pretérito, pero también de futuro, y fundamentalmente vacía de mí. Siempre imaginé que así sería la muerte, pero supongo que muerta no estoy, de otro modo no estaría contándoles esto. 
Este lugar, en el que aterricé sin previo ni posterior aviso, es oscuro y pequeño, y debe ser que me acostumbré a él o que me volví sombría y chiquita, porque no me molesta en lo más mínimo ni la oscuridad ni la falta de espacio. Veo, o más bien siento, los ángulos de mis límites espaciales, es mi propio cuerpo el que me contiene y me aplasta a la vez.  Hace frío aunque no es invierno (hasta me atrevería a decir que aquí no hay estaciones), pero no tengo más que mi propia piel para abrigarme. No puedo hablar, lo que se dice hablar, con todos los requerimientos físicos que este acto conlleva, pero de algún modo las palabras salen de mí y retumban en estas cuatro paredes que ahora habito. El tiempo no se marca, no es posible distinguir entre un ayer y un hoy, entre un antes y un después. No hay día, no hay noche. Es todo un mismo tiempo infinito, continuo e indivisible. Soy lo que soy, ahora, y creo que para siempre, o no lo sé, de verdad.
Es así que todo esto que les cuento no tiene más que un propósito descriptivo, no tengo intenciones –ni ilusiones- de variar mi condición actual. Por eso hablo o pienso o lo que sea que esté haciendo, y lo seguiré haciendo hasta que se terminen mis palabras o hasta que diga tanto que me ahogue en mi inútil discurso. O tal vez todo esto se acabe el día en que estas cuatro paredes exploten y me vea dispersada en el universo, y sean ustedes mismos los que hablen por mí.

sábado, 8 de octubre de 2011

repeat

Una y otra vez dándole al repeat con la esperanza de que se escuche un sonido idéntico al anterior, para que los oídos descansen en el murmullo adormecedor de la canción conocida. Y esa pista que suena sin cesar es como una carretera eterna con señales que te guían y te dan seguridad, pero que no te llevan a ningún lugar, porque no existe ese lugar. Porque el lugar es la carretera infinita, la pista incesante, el repeat, repeat, repeat… No creo en los finales felices, porque no creo que exista el fin.


viernes, 30 de septiembre de 2011

en el Borde

-Hola, ¿cómo andás?
-¿Qué hacés…?
Después del breve saludo, él siguió caminando con las clavas en la mano y sin apuro en sus pasos, para no perder la costumbre. Ella, un tanto extrañada por la reciente situación, pero sin tanta curiosidad como para alterar su conducta, volvió a cerrar los ojos y dejó que el sol del mediodía le curtiera la piel.
Al rato, él volvió y se sentó a su lado, las piernas a cada lado del viejo banco de plaza, la espalda encorvada, los ojos alerta.
-¿Cómo andás? – volvió a preguntar.
Ella, que no había percibido su presencia sino hasta oír su voz, giró su cabeza y con una sonrisa dijo:
-¿Qué?
Él no le contestó, y le clavó la mirada durante unos momentos que para ella fueron eternos.
-¿Qué? – repreguntó la muchacha.
-¿Cómo andás?
-Ah, bien, ¿vos?
-Maso…
-¿Problemas?
Y de vuelta el joven decidió reservarse la respuesta. Esta vez, ella prefirió no volver a preguntar.
Al otro lado del parque, un hombre recostado en un banco se incorporaba y tanteaba el piso en búsqueda de sus medias. La muchacha sonrió ante el espectáculo de los pies descalzos y la tranquilidad del hombre quien parecía sentirse muy a gusto en el espacio verde.
El chico volvió a romper el silencio que se componía entre ellos, el cual formaba una burbuja dentro del bochinche sonoro formado por las mujeres paseando, los hombres reunidos, los perros corriendo y los pájaros cantando; todos ellos protagonistas de la escena:
-¿Hace calor, no?
-¿Qué?
Y él no contestó, de vuelta.
Un tanto irritada, pero a la vez algo intrigada por la actitud del muchacho, ella preguntó otra vez:
-¿Qué?
Después de un breve silencio, el contestó:
-Hace calor…
-Sí, sí… pero lo prefiero - dijo la chica mirándolo a los ojos claros -, donde trabajo hace frío.
Luego, volteó su cabeza al frente y soltó una carcajada ante el patético espectáculo que ahora estaba dando el señor de los pies descalzos. Al parecer, un perro le había robado una media –y claramente también su dignidad-, y había salido corriendo al otro lado del parque con el trofeo entre los dientes.
-¿De qué trabajás?
-Cuido enfermos, y creo que ya es hora de volver, mi hora de almuerzo está por terminar – dijo mirando su reloj pulsera.
Se quedó sentada, arreglándose el cabello y luego el delantal, para quitarle las arrugas. Se levantó recién cuando el perro con la media en la boca vino hacia ella, como si desde el comienzo hubieran estado jugando a un juego secreto entre los dos.
-Gracias Zeta, buen chico – le dijo mientras agarraba la media que el can le había depositado en su falda –. A trabajar – le dio unas palmadas en el lomo para incentivar la actitud -. ¿Vamos? – le preguntó al muchacho de ojos azules quien, como ya era habitual, no contestó y se quedó contemplando la figura esbelta de la mujer vestida de blanco. Era como si el resplandor del sol que se reflejaba en el níveo uniforme de la muchacha no le molestara en lo más mínimo y al contrario, le hiciera mantener los ojos aún más abiertos.
-Vamos – afirmó la enfermera y, ahora sin esperar respuesta, lo tomó del brazo y se lo llevó con ella.

viernes, 16 de septiembre de 2011

fragmentos

Escribo oraciones sueltas,
no hay un nexo entre los lugares ocupados y los que no se ocupan más.
Las palabras vienen a mi mente 
pero sin un hilo que me amarre,
no me unen, me fragmentan,
no me sostienen,  sólo me sueltan.
Vivo cada momento por separado
sin querer conectar lo inconectable,
y sin querer descifrar lo indescifrable.
Soy un patchwork -en construcción-
de emociones y sensaciones
que se entremezclan
pero no se llegan a unificar.
Porque ya no tengo fuerzas
para enhebrar la aguja y dar la puntada adecuada
para continuar.

sábado, 10 de septiembre de 2011

me chupa un huevo therapy

me chupa un huevo es un método alternativo, autogestionado, defensivo y compulsivo. Básicamente, significa chuparse un huevo respecto a las prácticas anquilosadas, paralíticas y sin futuro que propone la medicina tradicional. En me chupa un huevo usted simplemente toma un problema, lo desconoce yse relaja. Puede que implique negar, tapar, sublimar y hasta reprimir pero eso no nos importa, no es tan grave y no le pasa a todo el mundo. Usted simplemente repita conmigo: me chupa un huevo, me chupa un huevo, me chupa un huevo. Una última vez, todos juntos: ME RE CHUPA UN HUEVO. Cómo se siente? No percibe un asomo de liberación y relajación? No le resulta una herramienta poderosa, efectiva, productiva?. Enfrente sus problemas con un me "chupa un huevo", miéntase, ignore sus tensiones, conflictos y emociones más profundas. El resultado es exquisito.

*lucy in the sky

martes, 6 de septiembre de 2011

conversaciones V

- Dame cinco minutos, sólo cinco te pido.
- Es que estoy apurada...
- ¿Qué puede ser más importante que lo que tengo para mostrarte?
- Lo que no me mostrás.

[hay algo oculto en cada sensación]